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lunes, 14 de septiembre de 2009

Ahora todos tienen derecho a mentarme la madre: Ferretti

Foto: archivo La Jornada

El técnico de los universitarios sabe que ahora el problema de los jugadores también es anímico

Pumas sufrió su séptima derrota en ocho fechas y la afición del palomar esta vez no perdonó, lanzó abucheos que opacaron el cómo no te voy a quereeeeer que sin convicción entonaron las porras del pebetero. Los jugadores auriazules entraron al vestidor desencajados y mudos, con el 1-2 a cuestas que les asestó el subcampeón Pachuca.

Ricardo Ferretti, en una difícil situación, confesó: Sí, he pensado en renunciar, pero no tengo derecho de hacerlo, porque cuando las cosas estuvieron buenas yo participé, estuve contento y a toda madre, y ahora que están mal, ¿abandonaré el barco como las ratas? No. Hace tres meses desfilé y ahora todos tienen derecho a mentarme la madre, ¡crucifíquenme si quieren!

El Tuca tiene claro que el que pone, dispone y sabe que el hilo se rompe por lo más delgado, por lo que su continuidad depende de la directiva. En la crisis, dijo que está convencido de dirigir al mejor equipo. Tengo al campeón, ¡todavía lo somos!, enfatizó, aunque admitió que lo difícil ahora es trabajar el aspecto anímico.

En el cuadro visitante hubo lágrimas de tristeza por el amigo ausente, pero los Tuzos se fueron con la satisfacción de dedicar el triunfo prometido al masajista Ramón Estrella, asesinado el jueves y en cuya memoria portaron esta tarde un moño negro en el hombro y se guardó un minuto de silencio.

La contienda comenzó nivelada, con fuerte marcación de parte de ambos equipos, por lo que pronto comenzaron a verse tiros de media distancia. Las llegadas no tenían claridad y justo cuando Pachuca parecía encontrar salida por el carril derecho, recibió el tanto en contra.

Al 21, Efraín Juárez filtró un pase hacia el centro, Martín Bravo se perfiló para definir con tiro raso cruzado que pegó en el poste derecho antes de entrar a la meta defendida por Miguel Calero.

Aunque el Pachuca respondió con agresividad, Pumas generó otras dos importantes opciones.

Pumas se fue con la ventaja al descanso, pero regresó adormilado. Los Tuzos en el vestidor recordaron su compromiso de obtener el triunfo a como diera lugar el técnico Guillermo Rivarola sacó a Juan Carlos Rojas para ingresar a Francisco Gringo Torres, con lo que Christian Giménez ganó libertad al ajustar posiciones.

El Chaco Giménez recorrió el costado derecho de la cancha y sacó un centro que tomó desprevenida a la zaga local, Marco Iván Pérez estuvo atento para dar dirección al esférico y decretar el tanto del empate a tan sólo dos minutos de iniciado el complemento.

Ese gol tempranero fue suficiente para desconcertar a los dirigidos por el Tuca Ricardo Ferretti, pues Pachuca comenzó a hacer estragos y de nada sirvió una brillante jugada de Pablo Barrera, en la que sembró a tres rivales al avanzar a velocidad con gran control del esférico, al final nadie aprovechó su centro.

El Tuca ingresó al intrascendente Ismael Íñiguez, pero conforme avanzó el reloj, la desesperación se fue reflejando en las jugadas de los universitarios que abusaron de los tiros largos: así lo hicieron Leandro Augusto, Pablo Barrera y compañía. Pocas fueron las llegadas bien tejidas hasta el área enemiga. En una de ellas Dante López no pudo rematar ante la atinada barrida de Paul Aguilar.

Rivarola también reforzó su ataque con el ingreso de Édgar Benítez y después de Gabriel Caballero, y en la recta final dio la voltereta por conducto de Damián Álvarez, quien con una finta se sacudió al defensa Darío Verón y definió con disparo cruzado.

Benítez fue a la banca en gran festejo, satisfecho por cumplir la promesa de la victoria al masajista, todos se abrazaron y ni siquiera le importó recibir cartón amarillo por haberse quitado la playera.

Sergio Bernal, portero auriazul evitó el tercero en un par de atajadas. La Rebel exigía: ¡Pongan güevos, los Pumas pongan güevos...!, pero el único que hizo un último esfuerzo fue Barrera, en un envío potente que pasó cerca del ángulo superior izquierdo.

Rivarola habló de la necesidad de ganar: El equipo hoy jugó con más corazón que piernas después de dos o tres días difíciles.

Fuente: La Jornada

martes, 1 de septiembre de 2009

El campeón Pumas ganó y revitaliza ilusiones

Foto: Mexsport
La felicidad regresó a CU. Escueta, para no echar campanas al vuelo, pero al fin y al cabo la alegría se observó en los rostros de los jugadores felinos. La racha de cinco derrotas se rompió al vencer 3-0 a un inoperante Querétaro y el equipo universitario por fin sumó sus primeros puntos en el torneo.

Esta vez Ricardo Ferretti puede sentirse tranquilo, porque su plantel realizó bien su labor dentro del terreno de juego. Sus elementos no cometieron más errores, siempre tuvieron el control de la pelota y mostraron contundencia. Ayer, todo les salió bien.

Sin embargo, a la par debe tomar en cuenta El Tuca que enfrentaron a un rival endeble, al que da tristeza verlo en la cancha.

Desangelado, incapaz de hilar cinco pases continuos y que todavía se da el lujo de sentar a tres de sus hombres base como Carlos Bossio, Mauro Gerk y Margarito González. Eso debe ser bien observado.

El campeón fue mucho rival para los pobres Gallos Blancos, aunque tampoco se debe pensar que fue una exquisitez lo que hizo en el Olímpico. Sólo tres destellos, algunas fallas en la delantera y hasta ahí. En realidad no se esforzó de más para ganar.

Desde los primeros minutos del juego se pudo observar lo que sería la constante a lo largo del partido. Los felinos con la pelota en sus pies, y los contrarios tratando de anularlos. Nada más que eso.

En el minuto diez de la primera parte tuvo que llegar un error de los visitantes para que los auriazules se fueran al frente. Efraín Velarde robó un balón en la media cancha, cedió el balón a Dante López, quien, sin marca, tiró un chanflazo al poste izquierdo de Guadalupe Martínez, para poner el 1-0.

Con el tanto la motivación aumentó en los de casa. Parecía que el juego tomaba vida, que sería una tarde brillante, pero sólo fue un espejismo de cinco minutos. Al final se opacó la imagen. Durante la siguiente media hora de juego los espectadores se aburrieron por la carencia de buen futbol.

Así, el gol en el minuto 43 fue totalmente inesperado. Cayó de la nada, en una jugada en la que hubo mucha fortuna. El incisivo Pablo Barrera, quien fue uno de los mejores hombres del juego, le pegó al balón; sin querer, el redondo le llegó a López, quien con la derecha puso el 2-0.

Ya en la segunda parte no hubo muchas variaciones en el desempeño de ambos planteles. La entrada de Martín Bravo ayudó a los auriazules a tener un poco más de profundidad, pero también el argentino careció de tranquilidad para finalizar las opciones que tuvo.

El seleccionado Barrera fue de nuevo el que tendría la picardía para hacer algo distinto. En el minuto 66 se escapó por la banda derecha, mandó un centro al segundo poste y ahí apareció Jehú Chiapas, quien de cabeza puso el 3-0.

Al final, goliza. Un marcador que refleja lo que pasó en la cancha, pero que se debe tomar con mesura. Pumas no tuvo rival. Los queretanos no juegan a nada. La siguiente semana, ante Atlante, en Cancún, sabrán si lo de ayer fue suerte. Pero el triunfo vale un festejo. O que se ilusionen, porque la úlitma vez que lo hicieron alzaron el título.
Fuente: Excélsior